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En nuestro país, las cosas no son diferentes. En criterio de instituciones especializadas, cuatro de cada diez estudiantes son víctimas de acoso escolar; cinco de cada diez son acosadores y seis de cada diez son espectadores. Esta información, relativa a casos de violencia en establecimientos educativos, señala que seis de cada diez estudiantes son y/o han sido víctimas de maltrato por parte de docentes.

Estudios realizados en más de 30 municipios del país mostraron que nueve de cada 10 niñas, niños o adolescentes son o han sido víctimas de alguna forma de violencia. El 56% de las madres justifica la violencia contra sus hijos e hijas, señalando que merecen castigo por causas atribuibles mayormente a la desobediencia de los hijos e hijas.

Según un recuento preliminar, de la Policía Nacional, de enero a noviembre de 2013, 189 niñas, niños y adolescentes fallecieron de forma sospechosa y violenta y 726 fueron víctimas de violencia sexual. Las mujeres entre 13 y 17 años son las más afectadas por todo tipo de delitos. En promedio, dos niños y niñas sufren violencia sexual por día, siendo los agresores en la mayor parte de los casos los hermanos, padres y tíos cuyas edades oscilan entre en 15 a 60 años. De la misma forma, el embarazo adolescente –gran parte debido a agresiones sexuales- demuestra un crecimiento en los indicadores y reportes.

La violencia contra la niñez  es la violación de los Derechos Humanos más frecuente en nuestra región y un obstáculo para el desarrollo. Además se constituye en un problema de salud pública, y tiene estrecha relación con los factores sociales, jurídico-legales y económicos, por lo que merece un abordaje integral e intersectorial en su visibilización, prevención y solución.